Cambios varios empezamos de nuevo!
Esto no nace para gustar ni para ocupar espacio. Nace de la necesidad de guardar . Guardar lo que pesa, lo que no encaja, lo que se rompe cuando se expone demasiado pronto. Hay lugares donde nada se exhibe: se conserva. Donde el tiempo no corre igual. Donde lo que parece quieto, trabaja por dentro. Este espacio funciona así. No como vitrina, sino como depósito vivo . Aquí se escribe desde el hogar, desde la tierra y desde el cuerpo. Desde la experiencia mezclada con la observación, sin separar lo íntimo de lo colectivo. Porque lo personal nunca ha sido inocente, y lo social nunca ha sido abstracto. Todo se toca. La escritura no busca explicar, sino nombrar . Nombrar la injusticia sin convertirla en consigna. Nombrar el miedo sin romantizarlo. Nombrar la tierra no como paisaje, sino como memoria, materia y límite. Esto viene de antes. De las manos en la madera, de la restauración, de mirar lo que otros daban por muerto y entender que por dentro seguía vivo. De no confundir desgaste...